Tercera y última entrega sobre la vida de la población desplazada en Ucrania. Puedes leer las dos anteriores aquí.
En una guerra puede haber más víctimas en un bando que en otro; pero en realidad nunca hay ganadores y, cuando concluye una contienda, los supervivientes de ambos lados siguen sufriendo: pérdidas irreparables de vidas, secuelas físicas y psicológicas, hogares y territorios arrasados, hambre y pobreza, familias rotas y un sentimiento de injusticia y desolación que nunca desaparece.
Los europeos creíamos que en el siglo XXI ya no habría más guerras en el continente, pero estábamos muy equivocados. Ucrania ha entrado en su tercer año de guerra; cuánto más durará es incierto. En el frente, miles de soldados, mayoritariamente hombres, se levantan cada día con la amenaza de la muerte, con el dolor del compañero caído. Y, en la retaguardia, millones de mujeres ucranianas luchan por la supervivencia propia y la de sus hijos e hijas, de sus mayores, de las personas discapacitadas a su cargo.
Con los hombres en el frente, con frecuencia recae sobre ellas la responsabilidad de que el país siga funcionando. Diversos estudios señalan que las mujeres están desempeñando un papel vital en la respuesta humanitaria inmediata en las comunidades locales. Miles de mujeres voluntarias se han movilizado para garantizar que los desplazados internos reciban apoyo para acceder a servicios críticos y ayuda humanitaria. El liderazgo de la mujer ha aumentado en el ámbito familiar y, parcialmente, en el comunitario.
Centro refugio IDP Obolon
Pero el conflicto ha aumentado el poder de las fuerzas armadas, dificultando que las mujeres influyan en las principales decisiones políticas y administrativas; y sus voces no suelen incluirse en la toma de decisiones relativas a la respuesta humanitaria o a los procesos de paz, que con frecuencia no tienen en cuenta las necesidades de los grupos sociales más vulnerables y marginados.
Con más de 2.000 escuelas bombardeadas, a menudo ir al colegio es físicamente imposible; o sencillamente, demasiado peligroso. Y son las mujeres quienes cargan con el cuidado de menores y discapacitados, alejándose del mercado laboral y enfrentándose a tasas de pobreza crecientes.
Es en este contexto en el que, en diciembre de 2023, medicusmundi Mediterrània comenzó su trabajo en Ucrania, colaborando con la ONG local Convictus Ukraine y prestando ayuda a las mujeres y colectivos más desfavorecidos por esta guerra injusta. Queda aún mucho por hacer; poder continuar trabajando en Ucrania depende de las aportaciones económicas que recibamos. Toda ayuda es bien recibida.
Luis Delgado
Medicus Mundi Mediterrània