Una propuesta de Medicusmundi y Kal Melanina para utopizar nuestro presente y futuro.
Segunda edición de l’ESTIMU!
Desde La utópica, iniciativa coliderada por Medicusmundi Mediterrània i Kal Melanina, volvemos “al cole” con una propuesta bien especial: celebrar la segunda edición de l’Escola de Transició i Imaginaris Utòpics, los días 7,8 y 9 de noviembre en las Cases de Binicanella.
Con esta propuesta queremos seguir apostando por una mirada propia frente a otras más clásicas en el entorno de las transformaciones ecosociales en el norte global: no queremos verlo ni vivirlo como una carrera acelerada, ni una competición de quién produce más o mejores propuestas, un juego de culpas, sino un ejercicio de detenernos, formarnos, divertirnos y escuchar.
Este encuentro ha aprendido que la transformación no se escribe sólo con leyes o planes estratégicos
-que por otro lado son fundamentales- sino con cuerpos que bailan, voces que se expresan y no se marginan y con comunidades que se permiten el lujo radical de detenerse. Lo que propone l´ESTIMU 2025 es sencillo y a la vez revolucionario: hacer de la lentitud del encuentro un acto de resistencia y de alegría; una herramienta política y educativa. Una educación entendida no como transmisión vertical sino como una pedagogía de la vida compartida, que abra puertas a la transformación ecosocial desde la experiencia y el diálogo.
Y es que, con frecuencia, sobretodo en la información que llega a los grandes públicos, el relato dominante sobre la transición ecosocial reproduce la lógica mecanicista e hiperracionalista, convidando a pensarla como un problema técnico solucionable con informes, protocolos y energía verde. Con esta propuesta queremos poner en el centro la convicción de que una transición real sólo será posible si somos capaces de cultivar comunidades vivas, que no sólo sobrevivan, sino que vivan bien. Que se cuiden, que sepan navegar los conflictos y las incertidumbres, y que puedan mirar y abordar con valentías sus vulnerabilidades. No hay un cambio sin cuerpo, sin celebración, sin el espacio de la palabra compartida.
Por eso, el encuentro se anuncia como una puerta al futuro: un viaje hasta el año 2223 para imaginar colectivamente cómo podría ser una sociedad que haya aprendido a cuidarse y compartir. En ese futuro, turbocapitalismo, patriarcado y colonialismo forman parte del pasado. Un pasado, superado del todo y que sabe leer esos paradigmas como síntomas de un momento de inflexión radical.
Hoy, Mallorca necesita un espacio así, independientemente de quien lo convoque. El territorio es relativamente pequeño y eso permite imaginarnos encuentros en los que el tejido ecosocial no se disperse, donde no sea posible reconocerse y conversar sin perderse, donde se pueda seguir un hilo común, una estrategia múltiple, pero con un mínimo denominador compartido. Seguir nutriendo una visión común, pero totalmente descentralizada y variada sobre cómo llevar a cabo este gran giro. La misma escala que hace frágil nuestra isla frente a la presión turística y el colapso ambiental es también la que puede convertirla en laboratorio de utopías. Aquí, la transición ecosocial puede dejar de ser teoría abstracta y convertirse en práctica cotidiana. Queremos hacer de l’ESTIMU una chispa y, a la vez, una herramienta de educación popular que refuerce esta capacidad colectiva de pensarnos y (re)organizarnos.
La isla reclama un lugar de encuentro donde las comunidades se reconozcan, donde la diversidad sea fuerza y donde las utopías dejen de ser promesas lejanas para convertirse en experiencias actuales. Donde mirar las heridas ecológicas y sociales. Donde ponerse manos a la obra para coser las heridas existentes, para poder escalar en la acción colectiva.
Y a la vez queremos hacer de l’ESTIMU una escuela de salud colectiva, para desaprender y reaprender desde la experiencia. Cuando hablamos de determinantes sociales de la salud, sabemos que no todo depende de médicos y hospitales: la salud también depende de la calidad de los vínculos, del soporte mutuo en los espacios en los que podemos sentirnos seguras y capaces de ser nosotras mismas. L’ESTIMU es salud comunitaria en acción, porque nos invita a comer juntas, a descansar juntar a reír y bailar juntas. Y porque nos recuerda que protegerse es también crear rituales compartidos, un imaginario colectivo que sostiene nuestras vidas y nos ayuda a resistir.
L’ESTIMU es también una fiesta, un ritual de imaginación colectiva donde la danza, el teatro y el silencio tienen tanto valor como cualquier taller. Es un espacio de sanación, de reconocimiento mutuo y de experimentación política. No se trata de asistir a un programa cerrado, sino de vivirlo como un proceso abierto. Lo que cuenta no es lo que se ofrece desde fuera, sino la capacidad del social de hacérselo suyo, de apropiárselo y de sostenerlo en el tiempo.
Esta co-creación no se limita al ámbito local: dialoga también con otras geografías y otras luchas. La mirada descolonial atraviesa el encuentro y la conecta con los saberes del sur global, con las experiencias de comunidades que hace siglos que resisten al espolio y al colonialismo. Incorporar esta mirada es imprescindible: no podemos hablar de transición ecosocial sin reconocer las raíces coloniales de las crisis actuales, ni sin escuchar las voces que, desde el sur, nos enseñan otras maneras de sostener la vida. L’ESTIMU se convierte, así, en un punto de encuentro donde la educación, la salud y la justicia global se entrelazan.
Lo que queremos que pase dentro de L’ESTIMU, más allá de talleres y debates, es la creación de una memoria viva de futuro. Imaginar el año 2223 no es un capricho poético sino un ejercicio de liberación ineludible: permite salir del presente permanente, desbordar las categorías de la política institucional y abrir la puerta a futuros viables. Cada almuerzo compartido, cada activación corporal por la mañana, cada sobremesa y cada baile colectivo son piezas de una coreografía utópica.
La propuesta es subversiva porque juega. La seriedad del colapso no desaparece, pero se compensa con la convicción de que solamente una comunidad que sabe reír y bailar podrá sostener la lucha. Resistir, sí, pero resistir con alegría, con ternura, con rituales que nos conecten con la tierra y con los otros. Así, L’ESTIMU demuestra que la fiesta también es estrategia y que la lentitud es, hoy día, un gesto radical. Que la educación para la transformación social, la salud comunitaria y la mirada descolonial son caminos inseparables. Que la revolución, más que un grito, es un silencio cómplice compartido.
¡Participa en las jornadas abiertas!
Te esperamos el 7, 8 y 9 de noviembre. ¡Inscríbete!
Atuk Iturregui
Medicus Mundi Mediterrània
Traducido al castellano por Luis Delgado